Si deseas visitar las Chullpas de Sillustani esta es tu oportunidad ya que descubriremos las 90 Chullpas que en su momento fue un antiguo cementerio inca; así mismo, fueron construidas en forma de cilindros de piedra y se destacan por su tamaño y la precisión en su construcción, lo que las convierte en un importante sitio arqueológico.
Ahora te compartiré detalles sobre cómo llegar, el costo de la visita, horarios y algunas recomendaciones para disfrutar de este fascinante sitio arqueológico, es un antiguo cementerio inca.
Las Chullpas de Sillustani, ubicadas a 34 km de Puno junto a la Laguna de Umayo, son un importante cementerio inca a 4,000 metros de altitud; el complejo arqueológico cuenta con 90 chullpas de forma cónica invertida.
Estas estructuras funerarias pertenecen a la cultura Kolla (siglos XIII-XV), donde se enterraban a nobles, gobernantes y sacerdote; el sitio fue un importante centro funerario en el sur de Perú, donde se realizaban rituales especiales para los fallecidos.
Mucho antes de ser un punto turístico, Sillustani ya era un santuario sagrado envuelto en un silencio profundo.
Los verdaderos fundadores fueron los Collas (siglos XIII al XV), quienes eligieron esta hermosa península frente a la laguna Umayo como el hogar eterno para sus líderes. Ellos levantaron las primeras chullpas: torres de piedra que servían como palacios funerarios para asegurar el viaje de sus gobernantes al más allá.
Con el tiempo, los Incas integraron el sitio al Tahuantinsuyo. Lejos de destruirlo, lo adoptaron con un respeto tremendo y le imprimieron su propio sello de grandeza, llevando la arquitectura a un nivel casi imposible con bloques gigantescos que encajaban a la perfección.
Gracias a este encuentro de dos culturas, Sillustani es hoy un testimonio vivo de cómo los antiguos peruanos desafiaron al tiempo para mantener viva la memoria de sus ancestros.
| Dato | Información |
| Ubicación | Puno, Perú |
| Altitud | 3,900 m s. n. m. |
| Cultura | Colla e Inca. |
| Chullpas | 90 torres funerarias. |
| Principal atractivo | Laguna Umayo. |
| Mejor época | Mayo a Agosto. |
Mucho antes que los incas, los Collas eran los verdaderos dueños del Altiplano (sur de Perú y oeste de Bolivia). Este pueblo aymara no solo domó la altura, sino que prosperó gracias a una economía brillante basada en la agricultura, inmensos rebaños de alpacas y llamas, y una gran red de comercio andino.
Sin embargo, su legado más hermoso fue su forma de honrar a la muerte. Ellos desarrollaron las primeras chullpas: monumentales torres de piedra creadas para proteger los cuerpos y eternizar la memoria de sus líderes.
Cuando el Imperio Inca los integró al Tahuantinsuyo, no borró su historia. Al contrario, los incas admiraron tanto su cultura y su arquitectura que las adoptaron y perfeccionaron, haciendo que el espíritu colla siguiera latiendo con fuerza en el corazón del imperio.
Una de las cosas que más te vuela la cabeza al ver las chullpas por primera vez es su silueta. A diferencia de casi cualquier construcción antigua donde las bases siempre son anchas para sostener el resto, estas torres hacen exactamente lo contrario: son más anchas arriba que abajo.
Este diseño, que a simple vista parece desafiar la gravedad, esconde un equilibrio perfecto entre la ciencia y la fe:
Es, en pocas palabras, la prueba de que en el antiguo Perú la ingeniería y la espiritualidad nunca caminaron por separado; se tallaban juntas en la misma piedra.
Las puertas de las Chullpas de Sillustani están orientadas hacia el este, buscando que los difuntos puedan comunicarse con el Dios Sol (Inti); estas puertas son pequeñas diseñadas solo para el ingreso de los fardos funerarios, que luego se cerraban con piedras pequeñas.
El interior de las chullpas está hecho de piedras más pequeñas y sin labrar, mientras que el exterior presenta piedras grandes, perfectamente unidas sin ranuras; los detalles en las tumbas varían según el estatus de los difuntos, con tumbas más finas en la parte alta, donde se observan figuras de serpientes y lagartos talladas en piedra.
Sillustani no sería lo mismo sin el inmenso espejo azul que lo custodia: la laguna Umayo. El complejo arqueológico se alza sobre una península que parece flotar en medio de este cuerpo de agua, ubicado a más de 3,800 metros de altura, donde el cielo y la tierra casi se tocan.
Para los antiguos pobladores del Altiplano, la laguna era muchísimo más que un paisaje bonito; era un elemento sagrado de su geografía mística. Creían que las aguas limpias de Umayo envolvían y protegían la península, creando el entorno de paz perfecto para que sus ancestros descansaran y emprendieran el viaje al más allá.
Hoy en día, ese magnetismo sigue intacto. Es, sin duda, uno de los escenarios más espectaculares y fotografiados de todo Puno, especialmente cuando el sol empieza a caer y tiñe el agua de tonos dorados. Además, el lugar rebosa de vida: mientras caminas entre las chullpas, puedes ver elegantes aves altoandinas planeando sobre el agua, y a coquetas llamas y alpacas pastando tranquilamente en las orillas, recordándote que en este rincón del mundo el pasado y la naturaleza aún caminan de la mano.
Tu viaje no termina en las chullpas; Sillustani es solo el inicio de una aventura increíble por Puno. Puedes armar el combo perfecto sumando estas experiencias:
¡Puno lo tiene todo para que te lleves recuerdos inolvidables!
Cuando caminas por Sillustani, es alucinante ver cómo el paso del tiempo quedó grabado en los muros. Aunque todas las torres tenían el mismo fin sagrado cuidar el viaje eterno de los líderes, los Collas y los Incas las construyeron de formas muy diferentes:
Jugar a descubrir cuál es cuál durante el camino hace que el recorrido por Sillustani se sienta como un viaje en el tiempo.
Está a uno 30 minutos de la carretera asfaltada que une Puno y Juliaca, y se puede acceder desde varios puntos cercanos:
Desde Cusco, toma un bus en el terminal terrestre hacia Puno; al llegar, debes tomar un colectivo hasta Juliaca, luego otro hacia el desvío de Sillustani y finalmente llegar al sitio arqueológico, para el regreso tiene que repetir el mismo recorrido.
Desde Puno, puedes tomar un taxi o mototaxi hasta el desvío de Sillustani, donde esperarás a que el colectivo se llene para ir al sitio de las Chullpas, el costo del colectivo es de aproximadamente 4 soles.
Al llegar, paga tu entrada en la boletería y comienza tu recorrido, para regresar repite el mismo proceso y asegúrate de tomar los colectivos con pasajeros ya que saldrán más rápido.
Las Chullpas de Sillustani están abiertas de lunes a domingo, de 8 am hasta las 5:pm, el costo de entrada es 4 dólares para adultos, 2 dólares para estudiantes universitarios y 1 dólar para niños menores de 12 años.
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Si vas a viajar a las Chullpas de Sillustani ten en cuenta estas recomendaciones:
Visitar uno de los cementerios incas más importantes de Latinoamérica es una experiencia única; además, puedes explorar las islas flotantes del Lago Titicaca y disfrutar del turismo vivencial; el Perú esta lleno de atractivos turísticos que definitivamente merecen ser descubiertos.
Un santuario colosal: El complejo alberga alrededor de 90 chullpas esparcidas por la península, levantadas por los Collas y los Incas con un respeto tremendo hacia sus muertos.
Torres que desafían la gravedad: La chullpa más alta alcanza unos impresionantes 12 metros de altura. Ver su forma cónica invertida (más ancha arriba que en la base) te hace admirar el ingenio de sus arquitectos.
Un pacto con el Sol: Todas las puertas de las torres están orientadas hacia el este. Se diseñaron así para que los primeros rayos del sol de la mañana iluminaran el ingreso, simbolizando el renacimiento de los ancestros.
Guardianes sagrados: En los muros aún se aprecian sutiles relieves de serpientes y lagartos. Estos animales no eran adornos; eran símbolos sagrados de la cosmovisión andina que representan la conexión con la Madre Tierra y el ciclo de la vida.
Hechas para ser eternas: Lo más alucinante es que, gracias a la precisión milimétrica de su construcción, muchas de estas torres siguen en pie después de más de cinco siglos, resistiendo terremotos y el implacable clima del Altiplano.
En resumen, visitar Sillustani es mucho más que hacer una parada turística; es regalarse la oportunidad de conectar con uno de los legados más conmovedores del antiguo Perú. Estar frente a esas imponentes chullpas soñadas por los Collas y pulidas a la perfección por los Incas te hace admirar de golpe el ingenio de su ingeniería, la profundidad de su espiritualidad y ese respeto tan inmenso que le tenían a la memoria de sus ancestros.
Pero más allá de la historia viva que se respira en cada rincón, Sillustani te atrapa por los ojos y el alma gracias al paisaje imponente de la laguna Umayo, un escenario que parece sacado de un sueño y que hace que cada paso valga la pena. Si estás planeando tu viaje a Puno, no lo pienses dos veces: este rincón místico es una parada obligatoria para descubrir la verdadera riqueza del Altiplano y dejarte maravillar por uno de los tesoros arqueológicos más fascinantes de toda Sudamérica.






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